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Las verduras y las frutas respiran; toman oxígeno (O2) y expulsan dióxido de carbono (CO2).

Por este motivo, se oxidan y pierden sus propiedades nutricionales rápidamente. Esto ha constituido un verdadero quebradero de cabeza para los fabricantes de productos alimentarios que trabajan con la fruta natural para sus productos y deben garantizar que sus productos lleguen al consumidor en un estado de conservación óptimo para avalar la seguridad.

Los yogures con trozos de fruta, los zumos o smothies son algunos de los productos que podemos encontrar en los supermercados cuyos procesos de fabricación incluyen fórmulas para evitar la oxidación.

La Atmósfera Controlada es una técnica de conservación que reduce los niveles de oxígeno y aumenta los niveles de CO2. En condiciones de Atmósfera Controlada, se mantienen la calidad y frescura de las frutas y verduras sin necesidad de utilizar productos químicos entre 2 y 4 meses. Pero este sistema de conservación está asociado al frío y, por tanto, no es viable si pretendemos que los productos se conserven a temperatura ambiente (los bricks de zumos, por ejemplo).

El dpto. de I+D responsable del desarrollo de Naturfruit y Doitfruit, tras años de estudios, ha conseguido que la fruta que contienen sus productos conserven un alto grado de sus propiedades organolépticas, entre ellas el sabor, la textura, el color y propiedades nutricionales en productos conservados a temperatura ambiente.

Estos procesos representan un gran avance tecnológico puesto que permite al consumidor disfrutar del consumo de la fruta, con todas sus vitaminas y nutrientes, con formatos cómodos, manejables y fáciles de conservar.

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